En algún momento todos hemos tenido la necesidad de tener que contar con alguien que nos brinde apoyo, alguien que trate de entendernos e intente ayudarnos a superar la situación por la que estamos pasando.

Es importante aprender a diferenciar las situaciones en las que realmente necesitamos la ayuda de alguien; lo anterior y en términos coloquiales es para no salir corriendo a buscar consejos, cuando nosotros mismos podremos resolver de la mejor manera los inconvenientes que se presenten.

En los negocios como en la vida, es significativo saber cuánto valemos, pero también es esencial no victimizarnos, esto quiere decir que debemos saber exactamente cuál es nuestra situación, analizar los pros y los contras de la misma y finalmente intentar buscar una solución, antes de darnos por vencidos o creer que los problemas únicamente se nos presentan a nosotros.

Por otra parte, debemos valorar a quienes han estado siempre dispuestos a ayudarnos, aprender de sus consejos e intentar no aprovecharnos de su naturaleza colaborativa; para ser más claros, nosotros no podemos asumir que las personas estarán siempre para nosotros, por el contrario, deberíamos intentar devolverles el favor cuando atraviesen una situación de crisis o simplemente necesiten un amigo con el cual hablar.

Las relaciones humanas se basan en la confianza y el apoyo mutuo, valoremos a las personas y agradezcamos lo que hacen por nosotros.

 

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