Es costumbre que cada 31 de diciembre le deseemos a los amigos, conocidos y familiares un año nuevo lleno de alegría, prosperidad y mucho éxito, sin embargo, es importante que recordemos que llega a su fin un año que estuvo lleno de retos y que nos puso a prueba la mayor parte del tiempo.

El 2020 fue un año atípico en muchos sentidos; se desató una pandemia que aún no hemos podido superar y que puso en jaque a los servicios de salud a nivel mundial, la economía se vio afectada y lo más grave, perdimos de manera prematura a muchas personas que a partir de ahora nos acompañarán desde el cielo.

Hoy más que un saludo de año nuevo quiero enviar una voz de aliento a todas las personas, se que atravesamos momentos difíciles y que en ocasiones pensamos en renunciar, sin embargo, quiero recordarles que mañana inicia otro año y con él llegarán muchas oportunidades de crecer y aprender.

Me gustaría aprovechar este espacio para dar gracias a Dios y a la Virgen por permitirnos ver el comienzo de un nuevo año, seguramente lograremos superar las dificultades y con suerte todo terminará siendo un mal recuerdo.

Quiero también invitarlos a celebrar de manera responsable y a que expresen lo que sienten por sus seres queridos, la familia es un tesoro invaluable del que a veces olvidamos su importancia. Agradezco a todas las personas que formaron parte de mis proyectos y les aseguro que los llevo en mi corazón a cada uno de ustedes, estoy convencido de que este nuevo año vamos a lograr muchas más cosas juntos.

Con fe y optimismo, el 2021 depara cosas muy buenas para todos nosotros y será un nuevo año para triunfar.

Bendiciones.

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